Sin huevos no hay paraíso

Publicado: 29/05/2009 en Reflexiones
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Artículo del Dr. Mauro Fernandez Sandí

Hace unos meses, nos vimos sorprendidos por el nombre de una novela. Sin tetas no hay paraíso, sorprendió porque era probablemente la primera vez que se daba tal permisividad lingüística, pero también, porque en cierta forma, revela la nueva ideología emergente en la sociedad occidental.

 Las diferentes civilizaciones han logrado surgir y sobrevivir gracias al esfuerzo y el trabajo de sus patricios, quienes hicieron de la austeridad y la abnegación su norte y con ello lograron el esplendor de las diferentes culturas. Hombres con espíritu de acero que doblaron las inclemencias de la selva. Hombres con espíritus indomables que nunca le dijeron no al trabajo. Hombres con espíritus tenaces que se reían con sus hechos de los imposibles.

 Esos son los hombres que hay en nuestro pasado y esos son los hombres que configuraron la Costa Rica que hoy disfrutamos. Fueron ellos los que idearon la educación gratuita para todos, fueron ellos los que conceptualizaron los servicios médicos de cobertura universal, fueron ellos los que idearon una sociedad sin armas, fueron ellos los que pusieron un teléfono público en cada pueblo y luego un teléfono en cada casa, fueron ellos los que llevaron agua potable y luz eléctrica a todas las comunidades. Sí, fueron ellos los que nos legaron ese paraíso.

 Luego, en nuestra sociedad, las cosas fueron cambiando. Las nuevas generaciones surgieron alérgicas al sudor. El trabajo dejó de ser un aliado, los labriegos y sencillos se fueron haciendo cada vez menos y surgió un nuevo perfil de persona: una que ostenta, que trabaja poco, que consume mucho y que no tiene agallas.

 Hoy nos preguntamos qué pasó con ese paraíso que era nuestro país. No podemos entender por qué hay tanto asalto, por qué la droga está carcomiendo a nuestra población desde la más temprana edad. No sabemos por qué hoy, desde el seno del hogar, brota la violencia; por qué este país, que era un paraíso, se convirtió en lugar inseguro para el individuo honesto.

 No hay duda que el principal motivo de este infierno que vivimos, es la pérdida del sentido de consecución. Hemos perdido lo que nos caracterizó por años, hemos perdido lo que nos permitió fortalecernos como nación. El luchar por la vida, el ganarse el pan con el sudor de la frente, dejó de ser una consigna nacional.

 Hoy, grandes rubros de nuestra población andan tras la vida fácil. Muchos de nuestros ricos dejaron de ser honestos e inteligentes y muchos de nuestros pobres dejaron de ser trabajadores. Y aquella gran clase media, se concentró en sobrevivir con el menor esfuerzo posible.

 En nuestras aulas es vergonzoso ser un verde, la excelencia dejó de ser la meta. Hoy la idea es pasar raspando y si no, no importa, se repite. La educación no nos la regalaron. Nuestro sistema educativo le costó alma, vida y corazón a nuestros próceres. Muchos pueblos todavía hoy, luchan por tener un sistema como el nuestro y, sin embargo, buena parte de nuestro estudiantado ve en el estudio una fastidiosa faena que los aleja de la fiesta y el vacilón. Las casuísticas nacionales revelan que entre uno y dos de cada tres estudiantes no termina la secundaria, que el 30% de los jóvenes no estudia ni trabaja, es decir, son mantenidos que han hecho de la vagancia su forma de vida.

 El ahorro y el ser comedido están a punto de extinguirse. Porcentajes importantes de los ingresos familiares se van en modas y conciertos, en carros y en iPods, en celulares y en pantallas de plasma. Y no se crea que éste mal solo carcome a las clases altas. Hasta en hogares humildes y en precarios, se observan estas vanidades. Hoy, muchos de los subsidios gubernamentales al estudiantado, se gastan en celulares a vista y paciencia de unos padres siempre complacientes.

 Entre las víctimas de esta pérdida de identidad, se cuentan también el Niñito Dios y San Nicolás. Antes traían caballitos de palo, carros ganaderos y muñecas de vestir. Hoy llenan a nuestros niños con juguetes de marcas por los que cobran una fortuna.

 Nuestros centros universitarios son una paradoja. Unos, rodeados de bares donde sucumbe con facilidad el estudiantado y otros, parecen centros comerciales con food courts repletos de grasa. Todo en nombre de la libertad. Muchos de nuestros estudiantes hoy son amamantados con cerveza y se terminan de criar con un trago en cada mano, porque cuanto evento juvenil se programa, es patrocinado rápida y generosamente por la industria del licor.

 De alguna manera, la educación dejó de ser una herramienta y se convirtió en un simple requisito. Dejó de formar y se conformó con enseñar. De alguna manera, la educación perdió su esencia, la que tan bien definiera Rodrigo Facio, si no trasforma no es educación. Hoy abundan los profesionales que simplemente son mal educados, que, como decían nuestros abuelos, pasaron por las universidades pero las universidades parece que no pasaron por ellos, porque se comportan como patanes y engreídos.

 El ejercicio, cuando se hace, suele hacerse para lucirse y no por salud. El aspecto se volvió tan importante, que miles de quinceañeras piden suplicantes como regalo de cumpleaños unas prótesis de siliconas. Bajo la nueva ideología imperante, ya no es necesario que una mujer estudie, ya no es necesario que una mujer aprenda una destreza o un oficio. Si es bonita y pechugona, se le abren un sinfín de puertas. Y aunque no cabe duda que eso es cierto, también lo es que las puertas que se les suelen abrir son las del abuso, la explotación y el maltrato.

 Nos volvimos consumistas. Andamos con tenis que cuestan medio salario base, con colonias de precios extravagantes y lucimos las marcas con el fin de buscar aprobación y estima, sin darnos cuenta que eso simplemente produce relaciones vacías e insulsas.

 No se crea que el paraíso que siempre fue nuestro país y que era ejemplo en el mundo, se desgasta por generación espontánea. Precisamente lo estamos perdiendo por importar estilos de vida que son decadentes y corruptos, que desdichadamente afloran en los medios, llámense televisión, radio, Internet o revistas.

 Hoy, la televisión enseña los valores de la desidia y el desdén, con personajes que se mofan de su ignorancia y de la presteza con la que viven el absurdo de la abundancia mal habida. Internet está repleto de sitios que contaminan nuestras pantallas con material sexual y llenan la cabeza de nuestros jóvenes con errados y peligrosos esquemas sexuales.

 Por eso, entre el catorce y el veinte por ciento de los niños que nos trae la cigüeña, son de madres adolescentes. Por eso, solo el año pasado tuvimos cerca de ochenta escolares embarazadas. Por eso, los adolescentes son los que más padecen de enfermedades venéreas. Por eso y por mucho más, es que este país se está quedando sin cultura, sin juventud y sin deporte.

 Cerca de la mitad de los costarricenses padece de obesidad. Nos volvimos echados, somos sedentarios, tenemos tiempo para todo pero no para nuestro cuerpo. No velamos por la salud, no podemos quitarle a la televisión, al ‘happy hour’ y al dos por uno un poco del montón de tiempo que le dedicamos, para destinarlo al ejercicio, para ir a correr tan siquiera cincuenta minutos diarios.

 Por eso, por esa falta de fuerza de voluntad, nos estamos muriendo de infartos, derrames cerebrales, cáncer, descompensaciones diabéticas. Porque en el nombre de una vida fácil, hemos descuidado el mayor tesoro: la salud. Hoy los salubristas nos hablan de niños obesos, de jóvenes obesos, de adultos obesos y de ancianos obesos, porque es el país como un todo el que está cayendo hincado ante la grasa y el sedentarismo.

 Ya nuestros niños no corren, no juegan quedó ni escondido, no levantan un papalote, ni se llenan de tierra, ni suben a los palos. Hoy, desde pequeños están encerrados de siete a tres en el kínder de la esquina y, al llegar a la casa, solamente ven televisión y juegan play station. Perdimos el contacto con la naturaleza. Muchos niños no conocen cómo se ordeña una vaca, cómo se apea una naranja, cómo es un palo de jocote, cómo se coge café. Muchos de nuestros niños no conocen esa Costa Rica.

 En los hogares, en los medios, en las aulas y en la calle, dejamos de enseñar que solo en la lucha tenaz de fecunda labor que enrojece del hombre la faz, se consigue y se mantiene el eterno prestigio, estima y honor, que conquistaron aquellos labriegos y sencillos. Hoy, se dejó de enseñar que sin huevos no hay paraíso.

Director del Instituto

Costarricense de Sexología

Teléfono: 2280 1933 / 2280 1911

drmauro@icosex.com

comentarios
  1. FLOW 18 dice:

    !SIN DIVERSION NO HAY VIDA! MEN NO SEAS TAN SERIO NO ESTAMOS TAN BAD NO SE COMO ESTEN EN CR PERO NO ES MUY DIFERENTE Q EN EL RESTO DEL MUNDO PIENSENLO ANTES HABIA FAMILIAS Q SE SEPARABAN XQ EL HIJO SENTIA Q NUNCA PODRIA CUMPLIR CON LAS EXPECTATIVAS DE SUS PADRES, ENTIENDO LO DE Q WITHOUT EGGS NO T SUPERAS PERO DEBE HABER UN EQUILIBRIO, MEN NO T QUEDES SOLO CON LO Q VES EN TU CONSULTORIO O EN MTV SAL AL MUNDO Y WACHEALO, OYE ALEJANDRA Q LE PASO A LOS LINKS Y EL SEARCHING DE LA DERECHA LOS BORRASTE?

  2. muy bueno… tienes mucha razon…
    no te creas por Venezuela estamos muy parecido
    Saludos

  3. Rana dice:

    Excelente artículo, revela la cruda realidad de nuestra sociedad moderna. La creación de antivalores, leyes ultraproteccionistas que conceden derechos a los adoslecentes pero que no les exige deberes, están transformando esta sociedad más para mal que para bien.

  4. Andrey Chacón dice:

    Dice que la sociedad ahora esta en un mundo copnsumista que se va mas al que diran en vez de como me siento,muy cierto.Ahpora los niños no saben lo que es bajar a jugar a un rio (gran contaminacion)ya no hay arboles en los que trepar(selva griss)ya no juegan con muñecas de trapo, caballos de madera(LOS los hacian o continuan haciendolo o lo hacen por joby o se mueren de hambre) Tv gran niñera barata y no se come las cosas de la casa ni usa el telefono pero carcome el cerebro de los niños ya no piensan en otra cosa, sexo hasta por los poros lo mandan por todo lado, violencia pan de cada dia, el dia que no se vea violencia utopia asi q no lo alargo mas grandioso significado sigue tu blog saludos

  5. dmora212 dice:

    muy cierto, gran parte de la culpa es de los padres y las leyes… los padres q parece que están bajo las órdenes de los hijos y no al revés; y las leyes que tratan como maltrato algo q quizá pueda ser una lección muy importante… claro, todo con límites por su puesto…

  6. Homesick dice:

    este post me llamó la atención creo que esto es provocado xq algunas perdonas creen que estando en el siglo 21 los problemas ya no existen o si existen son minúsculos como que todo lo endulzan demasiado y la gente cree que todo esta bien que no pasa nada esmas hasta llegan a pensar que la gente en este siglo ya es mas inteligente que esta bien darle internet sin límites a tu hijo el sabrá usarlo y la televisión como mtv te da una visión irreal del mundo
    a veces pareciera que E.U. controla al mundo lo tiene a sus pies

  7. Jamilla dice:

    Sin diversion no hay vida!
    Realmente es un articulo buen bueno y muy realista, a la juventud se les olvido, en primer lugar que van a llegar a viejos si tienen suerte? Y desde que los Hipies sembraron la semilla de la droga “Free Love” y toda la porqueria de esa epoca las cosas empeoraron. Estar expuesta a la naturaleza te ensena mucho, deberian de tener retiros de trabajo duro como en los tiempos de antes para que sepan apreciar la belleza que era Costa Rica. Los edificios que facilmente destrozan en diversas formas. Por Que lo hacen? por Ignorancia! por eso lo hacen.

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